domingo, 15 de abril de 2012

Un Despido es una Transición



Una oportunidad para enfrentar nuevos retos en su carrera profesional es la forma correcta de enfrentar un despido laboral. No es el fin del mundo, sino el inicio de un nuevo compromiso.


Con la pérdida de trabajo surgen emociones de confusión y conflicto interno. Simultáneamente, las personas que han sido separadas de su empleo pueden sentirse deprimidas, impotentes, enojadas, frustradas, culpables y temerosas. Todas estas emociones muy intensas que provocan agotamiento, pérdida del control del humor y, sobre todo, impiden ver las cosas claramente.


La pérdida de trabajo es un cambio importante ya que un aspecto de la propia identidad es abruptamente impactado: la rutina ha sido interrumpida y esto genera sentimientos de fracaso y rechazo. Numerosos estudios han concluido que las personas que pasan por un proceso similar tienen un patrón de conducta con altas y bajas, pero que siempre llegan a un punto de equilibrio.

Un modelo de transición muy aceptado indica que después de las etapas de shock, negación, enojo, frustración, culpabilidad, miedo y depresión, llega el periodo de la resignación, es decir, el trabajo anterior se terminó y es momento de manejar la situación e iniciar el proceso de búsqueda de empleo. Este es el primer paso para tomar una dirección ascendente.

Esta dirección se inicia con la aceptación, que es el principio del proceso de reconstrucción donde la autoestima retorna poco a poco, crece la confianza y el control de la situación. En poco tiempo la creatividad, aunada a la voluntad y al empuje personal, ayudará a la generación de nuevas ideas y posibilidades.

En esta etapa ascendente, los individuos generan esperanza en sus nuevos proyectos y se vuelven más optimistas. El desgaste emocional ha terminado y toda la energía se canaliza en la búsqueda de un nuevo empleo.

Resulta de primordial importancia mantener la perseverancia y la tenacidad para poder fijar los objetivos claramente e inicial el ciclo de búsqueda laboral con entusiasmo y plena convicción de que las oportunidades existen y que una transición de carrera representa un crecimiento profesional.

Cabe aclarar que hay diferencias individuales acerca del tiempo que este proceso requiere, pero finalmente cada persona decide su duración.

En el avance hacia nuevas metas no se debe olvidar que la automotivación permite que las personas enfrenten las dificultades y los restos como oportunidades para crear un ser más habilidoso, y que cada quien elige la forma de verse a sí mismo y a sus circunstancias.

Se dice que la meta sin un plan de acción es una ilusión, por ello, en un momento de transición  es conveniente reflexionar sobre el rumbo que ha tomado la trayectoria profesional de cada quien, es decir, se ha trabajado en lo que se quiere o en lo que se puede.


Es necesario aprovechar la pausa laboral para planear lo que se quiere hacer con la carrera profesional.

El primer paso es, desde luego, el propio conocimiento personal. Por lo tanto, de deben analizar los siguientes aspectos:

Estilo Personal. ¿Cuál es mi personalidad?, ¿cuál es mi perfil? Aunque es difícil conocer con precisión las propias características, se deben identificar cuando menos fortalezas y motivaciones: cómo se obtiene y se usa la energía, la forma de ordenar y organizar la información, el proceso de toma de decisiones y la organización del estilo de vida.

Valores Laborales.  ¿Qué es importante para mí en el trabajo? La vida y las decisiones que se toman están influenciadas por los valores personales. Lo cuales representan fuentes de satisfacción en los ámbitos familiar, social y laboral. ¿Qué tipo de satisfacción estoy buscando en un trabajo?, ¿cuáles aspectos influyen en mi motivación?

Intereses.  ¿Qué disfruto hacer?  En todos los trabajos siempre hay tareas que se disfrutan más  que otras, se puede ser extraordinariamente efectivo en el desempeño de ciertas actividades, pero si son de nuestro agrado, el desarrollo profesional de trunca.

Habilidades y aptitudes.  ¿Qué puedo hacer o aprender a hacer? Los talentos y las experiencias desarrollan habilidades y capacidades, si se identifican adecuadamente pueden servir de guía para efectuar una elección laboral aceptada.

Algunas consideraciones valiosas que deben recordarse durante todo el proceso son: nadie está solo y es válido pedir ayuda a familiares  y amigos, todos somos únicos, especiales y contratables, con o sin trabajo valemos como personas y no por un título o una profesión. La actitud  es la ventana más importante de cada individuo. Por último, no se debe de olvidar que obtener un nuevo empleo requiere de total compromiso.



Material Preparado por MANPOWER,
Publicado en la revista Estrategia y negocio.

1 comentarios:

Unknown dijo...

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